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Azua: convertir la escasez en una ventaja productiva

Azua ha demostrado que la productividad no depende únicamente de contar con abundantes recursos, sino de saber administrarlos con eficiencia. En una provincia donde el agua es un recurso limitado, los agricultores han aprendido a maximizar su uso para sostener una de las actividades agrícolas más importantes del país.

La experiencia de esta provincia adquiere cada vez mayor relevancia ante los retos del cambio climático, que obligan a producir más alimentos utilizando menos agua y con procesos cada vez más eficientes. En ese escenario, Azua representa un ejemplo de adaptación y aprovechamiento inteligente de los recursos.

Su economía agrícola se sustenta en una amplia variedad de cultivos como tomate, plátano, mango, ají, cebolla, berenjena, guineo y lechosa, muchos de ellos destinados tanto al consumo nacional como a la exportación. Sin embargo, especialistas señalan que depender de pocos productos también representa un desafío frente a las variaciones del mercado y las condiciones climáticas.

Más allá de aumentar la producción, el gran reto consiste en generar mayor valor agregado. La transformación de productos agrícolas, como elaborar pasta o salsa de tomate, pulpas y derivados del mango, permitiría ampliar oportunidades de negocio, reducir pérdidas y fortalecer la agroindustria local.

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Uno de los pilares del desarrollo agrícola de Azua ha sido el sistema de riego Ysura, cuya ampliación permitió mejorar el abastecimiento de agua para miles de tareas cultivables y beneficiar a cientos de productores. Esta infraestructura ha contribuido a reducir riesgos, mejorar la planificación de las cosechas y fortalecer la capacidad productiva de la provincia.

No obstante, expertos advierten que la infraestructura por sí sola no garantiza mejores resultados. La productividad también depende del mantenimiento de los sistemas de riego, la capacitación técnica, el acceso al financiamiento, la incorporación de nuevas tecnologías y mejores canales de comercialización.

La agricultura protegida, el riego por goteo, la fertirrigación y el uso de herramientas de precisión aparecen entre las alternativas para aumentar el rendimiento de los cultivos y optimizar el uso del agua en una provincia expuesta a altas temperaturas y períodos de sequía.

Los productores también enfrentan otros desafíos relacionados con el costo de los insumos, la energía eléctrica, el transporte, el acceso al crédito y la volatilidad de los precios agrícolas, factores que influyen directamente en la rentabilidad del sector.

Especialistas consideran que las políticas públicas deben enfocarse no solo en aumentar la producción, sino también en medir el impacto real de las inversiones sobre los ingresos de los agricultores, la reducción de pérdidas y el desarrollo de la agroindustria.

Gracias a su experiencia administrando recursos limitados, Azua se perfila como un referente nacional en agricultura resiliente, demostrando que la innovación, la planificación y el uso eficiente del agua pueden convertirse en las principales fortalezas para impulsar el desarrollo del campo dominicano.

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