El debate sobre el llamado plan anticrisis dejó una enseñanza curiosa: quienes manejan las bancas de apuestas parecen conocer muy bien el juego de los números, especialmente cuando se trata de impuestos.
La propuesta inicial del Gobierno contemplaba elevar el impuesto anual único para las bancas de lotería hasta los RD$120,000. Sin embargo, durante su paso por el Congreso la cifra fue modificada y finalmente quedó establecida en RD$80,000. Aunque representa un incremento importante respecto a lo que se pagaba anteriormente, también significa una reducción de RD$40,000 frente a lo planteado originalmente.
Este cambio ha generado comentarios sobre la capacidad de ciertos sectores para influir en las discusiones legislativas. Mientras muchos ciudadanos deberán asumir nuevas cargas tributarias sin margen de negociación, algunos negocios lograron que el impacto fuera menor al previsto en la propuesta inicial.
Por otro lado, los jugadores tampoco quedaron fuera de los ajustes fiscales. Las ganancias obtenidas en premios de lotería estarán sujetas a nuevas tasas impositivas: quienes reciban entre RD$200,000 y RD$600,000 deberán pagar un 15 %, mientras que los premios superiores a RD$600,000 estarán gravados con un 25 %.
La medida deja una percepción que no pasa desapercibida para muchos observadores: en tiempos de reformas y sacrificios económicos, algunos sectores parecen encontrar más espacio para negociar que otros. Y, al final, queda la impresión de que la carga no siempre se distribuye de la misma manera entre todos los involucrados.