Más de 400 menores quedaron huérfanos por feminicidios

Mientras República Dominicana continúa registrando cada año decenas de feminicidios, otra tragedia silenciosa sigue creciendo alrededor de estos crímenes: la situación de los hijos e hijas que quedan huérfanos tras la muerte violenta de sus madres.

Una recopilación de datos realizada por el periódico EL DÍA estima que entre 2021 y lo que va de 2026 más de 400 niños, niñas y adolescentes quedaron huérfanos a causa de feminicidios ocurridos en el país.

La cifra refleja una realidad que especialistas consideran una de las consecuencias sociales más graves y menos visibles de la violencia de género en República Dominicana.

Sin embargo, pese a la magnitud del problema, el Consejo Nacional para la Niñez y la Adolescencia (Conani) solamente registra 28 menores atendidos bajo protección estatal entre los años 2020 y 2025.

Más de 431 feminicidios en poco más de cinco años

Los datos recopilados también muestran el elevado número de feminicidios registrados en el país durante los últimos años.

La Oficina Nacional de Estadística (ONE) reporta que entre 2020 y 2024 ocurrieron 340 feminicidios en República Dominicana.

A esta cifra se suman los 59 casos registrados durante el año 2025 y al menos 32 feminicidios reportados en lo que va de 2026, elevando el acumulado nacional a más de 431 casos en poco más de cinco años.

El impacto de esta violencia también quedó reflejado en el estudio “Feminicidios en República Dominicana: radiografía de la violencia feminicida 2016–2024”, publicado por la Fundación Global Democracia y Desarrollo (Funglode).

El informe establece que entre 2016 y 2024 se registraron 706 feminicidios en el país, incluyendo víctimas cuyas edades iban desde apenas cuatro días de nacida hasta mujeres de 94 años.

Conani solo reporta 28 menores atendidos

De acuerdo con los registros de Conani, únicamente 28 niños, niñas y adolescentes afectados por feminicidios quedaron bajo protección estatal entre 2020 y 2025.

El informe detalla que entre 2020 y 2022 fueron atendidos seis menores considerados víctimas indirectas de feminicidios.

Durante 2023 se reportaron cinco casos adicionales, mientras que en 2024 fueron registrados nueve menores y en 2025 otros ocho.

Las edades de los menores atendidos oscilaban entre los tres meses y los 17 años, evidenciando que el impacto de la violencia de género alcanza incluso a bebés y adolescentes.

Entre los expedientes analizados figuran niños de apenas ocho meses, menores de dos, tres y cinco años, así como adolescentes que tuvieron que enfrentar simultáneamente la pérdida de sus madres y la ruptura total de su entorno familiar.

Apoyo psicológico, educativo y económico

Como parte de la atención brindada a estos menores, Conani explicó que aplica un protocolo de intervención interinstitucional enfocado en tres áreas fundamentales: apoyo psicoafectivo, acompañamiento socioeconómico y seguimiento educativo.

Las medidas incluyen terapias psicológicas especializadas, asistencia social, monitoreo de la continuidad escolar y articulación con programas estatales como la tarjeta Supérate y el Bono Escolar para las familias responsables del cuidado de los menores.

En algunos casos también se desarrollan procesos de reunificación familiar, asistencia alimentaria y acompañamiento continuo para reducir el impacto emocional, económico y social provocado por los feminicidios.

Los registros de la institución muestran casos en provincias como Santo Domingo, La Vega, Monte Plata, San Cristóbal, Independencia, Peravia y María Trinidad Sánchez.

La mayoría queda bajo cuidado de familiares

La investigación de Conani revela que la mayoría de los niños y adolescentes afectados queda bajo custodia de familiares cercanos, principalmente abuelas maternas, tíos y otros miembros de la familia extendida.

Según el informe, esta modalidad representa la solución de permanencia más frecuente, debido a que permite preservar cierta estabilidad emocional y mantener vínculos familiares en medio del trauma provocado por la violencia.

No obstante, muchas de estas familias enfrentan dificultades económicas y emocionales para asumir de manera repentina la crianza y manutención de varios menores.

Hogares de paso reciben menores afectados

En otros casos, algunos niños y adolescentes son trasladados temporalmente a hogares de paso bajo acogimiento institucional.

Esta medida fue aplicada en siete casos registrados entre 2020 y 2025, equivalentes al 26 por ciento del total documentado por Conani.

La institución explicó que los hogares de paso funcionan como centros de protección inmediata para menores que se encuentran en situación de riesgo personal o social, o que han sido víctimas de distintos tipos de violencia y requieren la intervención del Estado.

El objetivo de estos espacios es ofrecer resguardo provisional mientras se determina una solución familiar permanente o se estabilizan las condiciones del entorno del menor afectado.

Gobierno reconoce sobrecarga en hogares de acogida

La primera dama de la República, Raquel Arbaje, reconoció recientemente que algunos hogares de paso utilizados para recibir niños y adolescentes en situación de vulnerabilidad presentan actualmente problemas de sobrecarga.

Arbaje explicó que el Gobierno trabaja en la habilitación de nuevos espacios de acogida para responder al aumento de menores afectados por violencia, feminicidios y otros casos de vulnerabilidad social.

“Estamos un poco abarrotados y ahora estamos consiguiendo nuevos locales para esto”, expresó la primera dama al referirse al sistema de protección administrado junto al Conani.

También reiteró que los menores no deberían permanecer más de tres meses en estos centros temporales y destacó que la mayoría de los niños huérfanos por feminicidios termina bajo el cuidado de familiares cercanos.

El impacto invisible de la violencia de género

Organizaciones sociales y especialistas advierten que los feminicidios no solamente dejan víctimas directas, sino también profundas secuelas psicológicas, económicas y sociales en cientos de niños y adolescentes que deben reconstruir sus vidas tras perder violentamente a sus madres.

Muchos menores enfrentan cuadros de ansiedad, depresión, estrés postraumático, dificultades escolares y problemas de adaptación derivados del trauma vivido.

A esto se suma la inestabilidad económica que enfrentan las familias que asumen su cuidado, especialmente en hogares donde la madre asesinada era el principal sustento del núcleo familiar.

Especialistas consideran que el fenómeno representa uno de los principales pasivos sociales derivados de la violencia de género en República Dominicana y alertan sobre la necesidad de fortalecer las políticas públicas dirigidas a la protección integral de los menores afectados.