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Una cosa es con violín y otra es con guitarra



Por Sandy Báez

En política hay una expresión popular que, aplicada al momento que vive el Partido Revolucionario Moderno (PRM), adquiere un significado particular: una cosa es con violín y otra es con guitarra.

El escenario político comienza a mostrar una diferencia importante entre las simpatías que puede generar un liderazgo y la capacidad real de convertir esas simpatías en organización territorial, dirigentes, equipos de trabajo y presencia dentro de la estructura partidaria. En ese terreno, el proyecto que promueve a David Collado comienza a mostrar señales de expansión dentro del PRM.

Durante las últimas semanas se han producido nuevas incorporaciones y encuentros de dirigentes vinculados al proyecto. Recientemente, figuras como Víctor Atallah, Julio Landrón, Mario Lama, Guillermo Lama y Juan Manuel Méndez expresaron públicamente su respaldo a Collado.

Pero quizás el dato más significativo está en el componente territorial. Este fin de semana se reportaron encuentros simultáneos en Santiago, Mao, Higüey y Bahoruco, con participación de senadores, diputados, alcaldes, regidores y dirigentes de diferentes demarcaciones. Más allá de los discursos, este tipo de movimiento apunta a la construcción de una estructura que busca tener presencia en distintas regiones del país. 

Y aquí vuelve a cobrar sentido aquello de que una cosa es con violín y otra es con guitarra. Una cosa es aparecer en una fotografía, recibir aplausos o expresar simpatía por determinado liderazgo; otra, muy diferente, es organizar equipos, conquistar dirigentes, establecer coordinaciones municipales y provinciales y mantener una estructura activa cuando llegue el momento de una competencia interna.

El PRM acaba de cerrar su proceso de renovación de autoridades para el período 2026-2030, con Luis Abinader como presidente del partido, Juan Garrigó Mejía como secretario general y Gloria Reyes como secretaria nacional de Organización. El propio Abinader ha señalado que su responsabilidad al frente de la organización no será escoger ni imponer a quien lo suceda en la Presidencia de la República. 

Ese elemento abre un escenario interesante de cara al proceso interno que se avecina. La discusión ya no estará únicamente en quién tiene mayor reconocimiento público, sino también en quién logra articular una estructura política capaz de llegar a cada municipio, cada provincia y cada sector organizado del partido.

David Collado, por su parte, ha dicho públicamente que todavía no ha iniciado recorridos como aspirante presidencial y que mantiene su atención en sus responsabilidades como ministro de Turismo. Al mismo tiempo, distintas figuras del PRM han comenzado a expresar respaldo a su proyecto y a trabajar en su organización política. 

La política dominicana enseña que las convenciones no se ganan únicamente con titulares ni con fotografías. Se construyen con organización, disciplina, presencia territorial, capacidad de concertación y, sobre todo, con dirigentes dispuestos a trabajar cuando se apagan las cámaras.

Por eso, mientras algunos pueden estar tocando el violín desde el escenario, otros ya comienzan a afinar la guitarra para recorrer el país.

Y cuando llegue la hora de la convención, habrá que ver quién tiene música… y quién realmente tiene orquesta.

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