La desigualdad aumentó nuevamente en 2025

República Dominicana registró un nuevo incremento en los niveles de desigualdad económica durante el año 2025, pese al crecimiento sostenido que ha experimentado la economía nacional durante la última década.

De acuerdo con el informe “Análisis de desempeño económico y social (ADES-2025)”, elaborado por el Viceministerio de Economía, el índice de Gini alcanzó un valor de 0.389 al cierre del año pasado.

La cifra representa un aumento respecto al 0.386 registrado en 2024 y confirma una tendencia de crecimiento progresivo de la desigualdad desde el año 2022, cuando el indicador se encontraba en 0.376.

El índice de Gini es una de las principales herramientas utilizadas internacionalmente para medir la desigualdad en la distribución de ingresos, donde valores más cercanos a uno reflejan mayores niveles de concentración económica.

Crecimiento económico no se traduce en bienestar compartido

El informe destaca que, aunque la economía dominicana mantuvo crecimiento durante casi toda la última década, los beneficios de esa expansión no han logrado distribuirse de manera equitativa entre la población.

En los últimos diez años, la economía dominicana solamente dejó de crecer en 2020, período marcado por la pandemia del COVID-19 y la paralización de gran parte de las actividades productivas.

Incluso durante algunos años posteriores a la pandemia, el producto interno bruto (PIB) alcanzó niveles de expansión cercanos al 14 %, considerados entre los más altos de la región.

Sin embargo, el análisis oficial sostiene que el país continúa enfrentando importantes desafíos para transformar ese crecimiento económico en “mejoras ampliamente compartidas”.

“Estos resultados sugieren que el crecimiento económico continúa enfrentando desafíos para traducirse en mejoras ampliamente compartidas”, señala el informe del Viceministerio de Economía.

Las zonas rurales registraron el mayor incremento

El comportamiento de la desigualdad presentó diferencias importantes entre las zonas urbanas y rurales del país.

En las áreas urbanas, el índice de Gini pasó de 0.388 en 2024 a 0.389 en 2025, reflejando una variación ligera.

No obstante, en las zonas rurales el aumento fue más pronunciado, al pasar de 0.363 a 0.371 durante el mismo período.

Estos datos reflejan que las diferencias económicas y de ingresos continúan afectando de manera más significativa a las comunidades rurales, donde persisten mayores niveles de vulnerabilidad social y limitaciones económicas.

Los ingresos laborales impulsaron el aumento

El informe explica que el incremento de la desigualdad estuvo asociado principalmente a la distribución desigual de los ingresos laborales generados durante el año pasado.

Aunque el mercado laboral produjo mayores ingresos en términos generales, estos no se distribuyeron de manera uniforme entre los distintos sectores de la población.

En contraste, otras fuentes de ingresos como las remesas y los ingresos no laborales monetarios ayudaron parcialmente a reducir el impacto del aumento de la desigualdad.

Sin embargo, el documento advierte que estas fuentes complementarias continúan siendo insuficientes para compensar completamente las diferencias en la distribución primaria del ingreso.

Ingresos promedio aumentaron durante 2025

El análisis económico establece que el ingreso nominal promedio mensual per cápita alcanzó los 20,192 pesos durante 2025.

La cifra representa un crecimiento interanual de 10.3 %, aunque inferior en 4.9 puntos porcentuales al incremento registrado durante el año 2024.

En términos reales, el ingreso promedio per cápita se ubicó en 14,487 pesos, equivalente a un aumento de 6.5 % respecto al año anterior.

No obstante, el propio informe señala que el ritmo de crecimiento de los ingresos se desaceleró en comparación con períodos previos.

El bienestar de los hogares depende del empleo

Uno de los puntos más relevantes del documento es que los ingresos laborales explicaron prácticamente la totalidad del aumento real registrado en los hogares dominicanos.

El informe detalla que los ingresos laborales aportaron 909.8 pesos dentro de un incremento total real per cápita de 879.8 pesos.

Este comportamiento fue parcialmente contrarrestado por la reducción de las transferencias gubernamentales y la disminución de ingresos no laborales en especie.

Según el análisis oficial, esta situación evidencia que el bienestar económico de los hogares dominicanos depende principalmente de los ingresos provenientes del trabajo.

“Esto significa que el bienestar de los hogares dominicanos descansa sobre un único pilar”, advierte el informe.

Advierten mayor vulnerabilidad económica

El Viceministerio de Economía alertó que la limitada capacidad de las transferencias no laborales reduce las posibilidades de amortiguar impactos económicos negativos sobre las familias.

Esto incrementa la vulnerabilidad de los hogares ante situaciones como pérdida de empleo, desaceleración económica, inflación o reducción de ingresos.

El informe sostiene que fortalecer los mecanismos de protección social y mejorar la distribución de ingresos continúa siendo uno de los principales desafíos para garantizar avances sostenibles en bienestar y calidad de vida.

A pesar del incremento registrado durante 2025, el análisis señala que los niveles actuales de desigualdad todavía permanecen por debajo de los observados en años anteriores a la pandemia.