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Guayabal-Constanza: una aventura entre aguas termales, naturaleza y desconexión digital

Todas las imágenes y videos (excepto las publicidades) son tomadas del periódico Diario Libre.

Guayabal, Azua. Lo que comenzó como el deseo de romper con la rutina terminó convirtiéndose en una experiencia inolvidable para Patricia Pérez. Tras comentar con una amiga que buscaba nuevos retos, empezó a recibir en redes sociales anuncios sobre la ruta de senderismo Guayabal-Constanza. Dos meses después decidió aceptar el desafío.

Antes de emprender la travesía, la periodista dedicó seis semanas a prepararse físicamente. El recorrido, de unos 32 kilómetros, exige una buena condición física y se ha consolidado como una de las rutas de senderismo más populares del país desde la pandemia del COVID-19, cuando muchas personas comenzaron a buscar mayor contacto con la naturaleza.

La expedición reunió a 25 excursionistas que partieron desde Santo Domingo hacia Guayabal, municipio de la provincia Azua ubicado al pie de la Cordillera Central. Desde allí iniciaron un recorrido que atraviesa ríos cristalinos, cuevas con vestigios indígenas, bosques secos y húmedos, montañas y valles, hasta llegar a Constanza.

Uno de los principales atractivos del trayecto es una parada en las aguas termales de La Tina, reconocidas por su riqueza en minerales como azufre, calcio y magnesio, cuyas propiedades son valoradas por quienes buscan relajación y recuperación física tras la caminata.

Un tesoro natural con potencial energético

La primera parada del grupo fue precisamente el balneario La Tina, ubicado a unos ocho kilómetros de Guayabal. Se trata de una de las pocas fuentes de aguas termales existentes en República Dominicana.

Además de su atractivo turístico, este lugar posee un importante potencial geotérmico. Un estudio realizado en 2017 por el Servicio Geológico Nacional, el Ministerio de Energía y Minas y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) determinó que en las capas profundas del área se registran temperaturas entre los 70 y 110 grados Celsius.

Según esa investigación, el yacimiento podría aprovecharse para generar energía geotérmica destinada a la electrificación rural, el funcionamiento de invernaderos y el secado de productos agrícolas como café, ajíes y otros cultivos.

Mientras ese proyecto continúa en evaluación, las aguas termales siguen siendo uno de los principales atractivos para visitantes nacionales y extranjeros.

Una experiencia sin internet

Aunque el recorrido físico representa un reto importante, Patricia asegura que el mayor impacto fue desconectarse completamente de la tecnología.

Durante gran parte del trayecto no existe señal telefónica ni acceso a internet, una realidad poco habitual para quienes viven conectados permanentemente.

La periodista reconoce que las primeras horas resultaron difíciles debido al hábito de revisar constantemente redes sociales y medios digitales. Sin embargo, con el paso del tiempo descubrió una experiencia distinta: conversar sin distracciones, observar el paisaje y disfrutar plenamente del entorno natural.

Ríos, montañas y noches bajo las estrellas

Durante la primera jornada, los excursionistas recorrieron aproximadamente 18 kilómetros, cruzaron el río en múltiples ocasiones y ascendieron por senderos de considerable inclinación hasta llegar a Pinar Parejo, un valle situado a más de 1,500 metros sobre el nivel del mar dentro del Parque Nacional Juan Bautista Pérez Rancier (Valle Nuevo).

El lugar, frecuentemente cubierto por neblina y rodeado de bosques de pinos, sirve de campamento para quienes realizan la ruta.

Sin electricidad ni conexión digital, la noche transcurrió entre fogatas, conversaciones, juegos de mesa y un cielo completamente estrellado.

Al día siguiente, el grupo continuó otros 12 kilómetros hasta el Sillar de los Indios, otra amplia pradera rodeada de pinos y con temperaturas considerablemente más bajas, ubicada a unos 16 kilómetros de Constanza.

Patricia también recuerda como parte de la aventura la ausencia de baños durante el recorrido, una situación que obligó a todos los excursionistas a adaptarse a las condiciones propias de una experiencia completamente al aire libre.

Tras tres días de caminata, el grupo finalmente llegó a Constanza, donde concluyó la travesía antes de regresar a Santo Domingo.

Una ruta ideal para iniciarse en el senderismo

Para Patricia, la experiencia fue mucho más que una caminata. Considera que el recorrido fortalece la resistencia física, permite conocer nuevas personas y favorece una conexión más profunda con la naturaleza y consigo mismo.

Jonás Trinidad, representante del tour operador Amigos de Aventuras, explica que la ruta ha ganado gran popularidad desde 2020 porque constituye una excelente preparación para quienes posteriormente desean conquistar retos mayores, como ascender al Pico Duarte.

Entre las recomendaciones para realizar el recorrido figuran utilizar calzado adecuado para caminar dentro del agua, ropa deportiva de manga larga, prendas abrigadas para las noches frías, linterna, artículos de higiene personal, medicamentos de uso habitual, utensilios para comer y papel sanitario o toallitas biodegradables.

No obstante, debido al esfuerzo físico que exige la caminata, no se recomienda a personas con problemas cardíacos, dificultades de movilidad, asma o mujeres embarazadas.

Quienes prefieran una opción menos exigente también pueden disfrutar del paisaje recorriendo en vehículos todoterreno la carretera Guayabal-Constanza, una vía montañosa de aproximadamente 60 kilómetros.

Turismo comunitario en crecimiento

El auge de esta ruta coincide con el crecimiento del turismo comunitario y de naturaleza en República Dominicana.

Tras la pandemia, el interés por visitar áreas protegidas aumentó considerablemente. Valle Nuevo, por ejemplo, pasó de recibir poco más de 15 mil visitantes en 2019 a superar los 45 mil en 2023.

Mientras Constanza continúa consolidándose como uno de los principales destinos ecoturísticos del país gracias a atractivos como el Salto de Aguas Blancas, Las Pirámides y su agradable clima, Guayabal comienza a posicionarse como un importante punto para el turismo de montaña.

La reciente declaración de Azua como provincia ecoturística fortalece esas aspiraciones.

El alcalde de Guayabal, Hipólito Cabral, destaca que el municipio recibe visitantes de manera constante y que se han formado guías certificados para garantizar recorridos seguros. Además, asegura que la actividad turística ya genera beneficios económicos mediante pequeños hoteles, restaurantes, alquiler de animales y vehículos todoterreno.

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Otros atractivos de la zona

Quienes visitan Guayabal también pueden conocer la Presa de Palomino y el distrito municipal Los Fríos, famoso por sus bajas temperaturas y sus vistas panorámicas hacia el valle de San Juan, la Sierra de Neiba y el Pico Duarte.

En Constanza, además del Salto de Aguas Blancas y Las Pirámides, también destaca el santuario del Divino Niño, uno de los lugares más visitados por quienes practican turismo religioso.

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