Maestros que laboran en comunidades remotas de la Cordillera Central enfrentan largas travesías, aislamiento familiar, dificultades de transporte y limitaciones en servicios básicos para llevar educación a cientos de estudiantes rurales.
Una travesía semanal para llevar educación a zonas remotas
Cada lunes por la mañana, Vicente Peña y Chanel Corcino Brioso se preparan para iniciar un recorrido de aproximadamente 45 kilómetros desde Guayabal, en Azua, hasta la comunidad de El Gramazo, donde imparten docencia a decenas de estudiantes.
Ambos maestros cargan agua potable, ropa, alimentos y otros artículos necesarios para permanecer varios días en la comunidad, ya que no regresan a sus hogares hasta finalizar la semana laboral.
El Gramazo es considerado uno de los destinos más aislados dentro de las comunidades rurales que reciben asistencia educativa en la Cordillera Central.
Caminos difíciles y condiciones extremas
Llegar hasta la comunidad implica recorrer caminos de montaña, atravesar lodo, barrancos, pendientes pronunciadas y cruzar un puente improvisado de madera sobre el río Al Medio.
Los docentes recorren durante aproximadamente dos horas la carretera Padre Las Casas-Constanza, una obra cuya terminación continúa siendo reclamada por residentes y usuarios de la zona.
Según relatan los maestros, las lluvias y el deterioro de algunos tramos convierten cada viaje en una experiencia desafiante que deben enfrentar dos veces por semana.
Viviendas con limitaciones y gastos adicionales
Los seis docentes que laboran en la escuela de El Gramazo se alojan durante la semana en tres pequeñas viviendas construidas con madera y zinc.
Las estructuras presentan condiciones precarias y permiten la entrada de frío durante las noches y de agua cuando se registran lluvias en la zona.
Además de impartir clases, los profesores deben transportar sus propios alimentos y agua potable, debido a las limitaciones existentes en la comunidad.
Los docentes aseguran que entre combustible, alimentación, alojamiento y otros gastos relacionados con el traslado destinan alrededor de 10,000 pesos mensuales de sus ingresos.
Solicitan incentivos para maestros rurales
Los educadores consideran necesario que el Ministerio de Educación establezca incentivos especiales para quienes trabajan en comunidades de difícil acceso dentro de la Cordillera Central.
La solicitud también es respaldada por la Asociación Dominicana de Profesores (ADP) en Padre Las Casas, que durante años ha reclamado compensaciones adicionales para los maestros que laboran en zonas rurales apartadas.
Escuela nueva presenta problemas estructurales
Tras años de reclamos comunitarios, la antigua escuela de madera fue sustituida por el Centro Educativo Vicente Cruz Victoriano, inaugurado en febrero de 2025.
El plantel cuenta con cuatro aulas, cocina, cancha deportiva, baños y oficinas administrativas, pero según denuncian los docentes presenta filtraciones cuando llueve.
De acuerdo con el director Kelvin Féliz, el agua entra a las aulas debido a problemas en la instalación del techo de aluzinc.
Falta de internet limita el aprendizaje
Otra de las necesidades señaladas por la comunidad educativa es la ausencia de conectividad a internet, una herramienta considerada fundamental para fortalecer el proceso de enseñanza y aprendizaje.
Por esta razón, las autoridades locales han solicitado al Instituto Dominicano de las Telecomunicaciones (Indotel) la instalación de infraestructura que permita ofrecer acceso a la red en la comunidad.
Educación rural en Padre Las Casas
Según el Censo Nacional de 2022, el municipio de Padre Las Casas cuenta con una población de 20,672 habitantes, de los cuales el 57.2 % reside en comunidades rurales.
Para atender la demanda educativa de estas localidades, el Distrito Educativo 02-03 asigna inicialmente a los maestros de nuevo ingreso a los centros más apartados, mientras que los docentes con más años de servicio pueden trasladarse posteriormente a zonas urbanas.
De acuerdo con la ADP, alrededor de tres mil estudiantes reciben educación en las zonas montañosas de Padre Las Casas gracias al trabajo de decenas de docentes que semanalmente enfrentan largas jornadas de desplazamiento para garantizar el acceso a la enseñanza.
Foto: Diario Libre - Cuando el río crece el tránsito se paraliza. (FUENTE EXTERNA)