El meteorólogo Francisco Fermín Holguín Castillo afirmó que la presencia de El Niño puede reducir la cantidad de ciclones tropicales, pero no elimina la posibilidad de que la República Dominicana sea impactada por un huracán de gran intensidad. También alertó sobre los efectos de la sequía asociada a este fenómeno climático.
Preparación permanente ante los huracanes
Aunque el fenómeno climático de El Niño suele estar relacionado con una menor formación de ciclones tropicales en el Atlántico, el meteorólogo y gestor de riesgos Francisco Fermín Holguín Castillo advirtió que esto no debe interpretarse como una disminución del peligro para la República Dominicana.
El especialista recordó que el país se encuentra dentro de una zona históricamente expuesta al paso de huracanes y que basta un solo evento de gran magnitud para provocar pérdidas humanas, daños materiales y afectaciones económicas significativas.
En ese sentido, insistió en que la preparación ciudadana y la planificación de las autoridades deben mantenerse independientemente de los pronósticos sobre la cantidad de fenómenos que puedan desarrollarse durante la temporada.
¿Qué son El Niño y La Niña?
Castillo explicó que tanto El Niño como La Niña forman parte del fenómeno climático conocido como ENOS (El Niño-Oscilación del Sur), relacionado con variaciones de temperatura en las aguas superficiales del océano Pacífico ecuatorial.
Cuando la temperatura del mar supera los valores normales en al menos medio grado centígrado se considera la presencia de El Niño. En cambio, cuando se registra un enfriamiento de las aguas por debajo de esos niveles, se desarrolla La Niña.
Según indicó, estas alteraciones no afectan directamente a las personas, pero sí modifican los patrones atmosféricos a escala global, influyendo en la humedad, los vientos, las lluvias y las temperaturas en distintas regiones del planeta.
El origen del nombre
El nombre "El Niño" surgió a partir de observaciones realizadas por pescadores en las costas de Perú, quienes detectaron cambios inusuales en las aguas marinas durante los meses cercanos a diciembre.
En esa época notaban un aumento de la temperatura del mar y una disminución de peces debido al alejamiento de nutrientes desde el fondo oceánico, situación que afectaba directamente la actividad pesquera.
Debido a la cercanía con las festividades del nacimiento de Jesús, los pescadores comenzaron a llamar a este fenómeno "El Niño". Posteriormente, los científicos adoptaron el término "La Niña" para identificar el comportamiento opuesto de enfriamiento de las aguas.
Diferentes tipos de El Niño
El especialista destacó que no existe una sola manifestación de El Niño. Los científicos han identificado distintas zonas del Pacífico donde se producen estas anomalías térmicas, clasificadas como Niño 1, Niño 2, Niño 3 y Niño 4, además del denominado Niño Costero.
Explicó que el fenómeno que tiene mayor influencia sobre el Atlántico y el Caribe corresponde al denominado Niño 3.4, ubicado entre las regiones tres y cuatro del océano Pacífico.
Impacto sobre las lluvias y la sequía
De acuerdo con Castillo, la presencia de El Niño modifica la circulación atmosférica y favorece condiciones más secas en gran parte del Caribe, reduciendo la frecuencia e intensidad de las lluvias.
Esta situación puede afectar la disponibilidad de agua potable, disminuir los niveles de las presas, limitar la generación hidroeléctrica y provocar pérdidas en sectores como la agricultura y la ganadería.
El meteorólogo explicó que muchas ondas tropicales llegan a la región con menor actividad convectiva, reduciendo así la posibilidad de precipitaciones significativas durante la temporada.
La diferencia con La Niña
Mientras El Niño suele favorecer condiciones más secas y una menor actividad ciclónica, La Niña generalmente genera un ambiente más húmedo y favorable para la formación de tormentas y huracanes.
Por esta razón, los especialistas suelen asociar los períodos de La Niña con temporadas ciclónicas más activas en el Atlántico.
La sequía, una amenaza silenciosa
A juicio de Castillo, uno de los riesgos más importantes asociados a El Niño es la sequía prolongada, debido a las consecuencias que puede generar sobre la producción agrícola y la economía nacional.
El experto señaló que mientras los efectos de un huracán suelen concentrarse en pocos días, una sequía puede extenderse durante varios meses, afectando de forma continua a productores, comunidades y sectores productivos.
Además, advirtió que la falta prolongada de lluvias puede desencadenar problemas económicos y sociales que impactan directamente la calidad de vida de la población.
Llamado a la planificación y al ahorro de agua
El especialista exhortó a la ciudadanía y a las instituciones públicas a prepararse con anticipación para enfrentar los posibles efectos de este ciclo climático, que podría extenderse hasta mediados del próximo año.
Entre las principales recomendaciones citó el uso responsable del agua, la planificación de los recursos hídricos y el fortalecimiento de campañas de orientación dirigidas tanto a productores agrícolas como a la población en general.
Castillo concluyó señalando que la prevención debe convertirse en una práctica cotidiana, de la misma manera en que las personas planifican otras decisiones importantes para su futuro.