Una búsqueda que ha tocado corazones

La historia de Sara ha comenzado a tocar corazones dentro y fuera de la República Dominicana. A sus 33 años, residente en España desde niña, la hoy joven decidió acudir a las redes sociales con la esperanza de encontrar a su familia biológica, de la cual apenas conoce algunas informaciones que han sobrevivido al paso del tiempo.

Según relata, nació el 14 de septiembre de 1992 en el hospital del municipio de Constanza y fue dada en adopción siendo apenas una bebé de pocos meses. Sus padres adoptivos (españoles), le contaron que su familia supuestamente era oriunda de esa zona montañosa de la provincia La Vega, razón por la cual centraba allí su búsqueda.

Nuevos datos sobre su origen

Sin embargo, con el paso de los días han surgido nuevos datos que están arrojando luz sobre el origen de la joven.

Según versiones confirmadas, Sara ha tenido contactos con la señora a la que llama su madre, Albanelia Sánchez Caraballo, residente en el distrito municipal Los Fríos, perteneciente al municipio de Padre Las Casas, provincia de Azua, quien ha vivido toda su vida en esa laboriosa comunidad enclavada entre las montañas de la Cordillera Central.

La interrogante que muchos se hacen es inevitable: ¿por qué una mujer residente en una comunidad del sur del país habría dado a luz en un municipio de la región norte, a menos que fuera por circunstancias no previstas?

La conexión histórica entre Los Fríos y Constanza

La respuesta podría encontrarse en la realidad que vivían las comunidades rurales de la zona para la época. Para esos años, los habitantes de la parte norte de Padre Las Casas mantenían más contacto con los habitantes de Constanza que con el propio municipio al que pertenecen administrativamente.

Las precarias vías de comunicación convertían el trayecto hacia Padre Las Casas en una odisea, mientras que el acceso hacia Constanza resultaba más cercano y práctico.

En esos años no existía la carretera Padre Las Casas–Los Fríos como la que cuentan hoy día, asfaltada. Los residentes se desplazaban a pie o a caballo a través de caminos vecinales prácticamente intransitables. Por esa razón, muchas mujeres embarazadas eran llevadas hacia Constanza para dar a luz.

La realidad sanitaria de la época

La realidad sanitaria de la época también era muy distinta. En las comunidades montañosas no existían dispensarios médicos cercanos, por lo que la mayoría de los nacimientos ocurrían en manos de parteras o comadronas, mujeres con vasta experiencia adquirida de generación en generación.

Entre las más reconocidas de la zona lo fue María Antonia Ferrera (Toña), una comadrona ampliamente recordada por familias de toda el área montañosa.

Un detalle que hace más conmovedora la historia

De acuerdo con informaciones obtenidas por este redactor, el padre biológico de Sara, Bolivar Calderón (Bolo), falleció hace aproximadamente dos años, hecho que añade un matiz aún más conmovedor a la búsqueda emprendida por la joven.

Mientras tanto, Sara continúa aferrada a la esperanza de reconstruir su historia y reencontrarse con sus raíces, convencida de que, en esas frías montañas de la región sur, están las personas que podrán ayudarle a completar el rompecabezas de su vida.

Esperamos en que ésta será una historia emocionante, porque a veces la vida separa familias, pero también encuentra maneras inesperadas de volver a unirlas.